¡Y he de andar errante los caminos, esperando a que el destino me alcance con su mano abierta, me acoja en su manto verdi negro y me lleve hasta las puertas de mi vida!...un alto en el bosque...un lago que se extiende frente al viajero cansado y la luna caprichosa que juega a vestirse de plata con el ondear de las aguas...Aventurero/a de la Vida piensas que ese es tu mejor esfuerzo, tu mayor anhelo y que la vida va a darte todo lo que quieres y por eso te detienes a descansar y esperar. Es muy cierto el dicho: "el que espera, desespera". No tienes porque desesperarte, la desesperación lleva a la confusión, y esta no es amiga de la claridad. Solo con claridad podrás elegir siempre el camino correcto a seguir, y tienes que saber de ante mano que sentarse a esperar no es nunca el correcto. Por eso, meditándolo, re emprendes tu andar, te encantaría consultar un horáculo y que este te diga que es lo que va a esperarte al final del camino, así te vas preparando y mentalizando. Creeme que el único dueño de tu destino eres tu, tu forjas tu propio camino y las decisiones que tomes son tus herramientas más valiosas y de ellas tienes que aferrarte cuando pendes de un acantilado al que crees que vas a caer...decide "no caer", decide continuar caminando. Y eso haces entonces, allí sentado junto al lago , te has dado cuenta que nadie te ve, nadie te escucha por más que grites con todas tus fuerzas, aunque prendas por la noche un gran fuego, solo tu verás su resplandor. Y mientras intentas esto, llamar la atención de alguien o algo para que te ayude a continuar o a decidir que hacer, pierdes "tu" valioso tiempo. Entonces, al asimilar esto, reemprendes la marcha, surcando pequeños bados que en otro momento entorpecerían tu andar y hasta podrían llevarte a caer en el mal humor y sin embargo representan ahora un desafío más y los encaras con valentía, seguridad y siempre dispuesto a la sonrisa. De desafíos te nutres y creces, aprendes y practicas y mientras tanto sigues avanzando. ¡Y he de andar errante los caminos, forjando mi destino, con mis manos abiertas para recibir lo que la vida tenga para darme y así he de construir mi Mundo!
Con este nuevo sentimiento, bien arraigado a tu corazón, la noche culmina y unos rayos aún perezosos de sol te hacen cosquillas en la frente, mientras que tus ojos contemplan el final de tu camino...