Despertó y sus manos ardían al igual que varias partes de su cuerpo. Su visión era borrosa a causa de la sangre y el barro que cubrían gran parte de su rostro y aturdida por gritos de criaturas horrendas intentó recordar que le había sucedido. Por un instante fugaz ni siquiera lograba deducir con claridad que hacía allí, en la tierra, que representaba la vida, que era seguir un camino, el destino, el amor...-¡El amor! Eso es...(continuara)
Intrépidos Aventureros, los invito a viajar por el mundo de lo que creían conocer. Sumérganse en estas Crónicas extraídas con esmero de una mente soñadora y comprueben que hablan de cada uno de ustedes, siéntanse identificados y acepten el desafío de ver que la fantasía puede traspasar la realidad....
miércoles, 20 de mayo de 2009
En la memoria
Despertó y sus manos ardían al igual que varias partes de su cuerpo. Su visión era borrosa a causa de la sangre y el barro que cubrían gran parte de su rostro y aturdida por gritos de criaturas horrendas intentó recordar que le había sucedido. Por un instante fugaz ni siquiera lograba deducir con claridad que hacía allí, en la tierra, que representaba la vida, que era seguir un camino, el destino, el amor...-¡El amor! Eso es...(continuara)
lunes, 11 de mayo de 2009
Lágrimas
Otoño. Caen las hojas frías ya descoloridas sobre el pasto sin consuelo. Días de transitar aletargado, noches de largos desvelos y una espera interminable por los débiles rayos del sol. ¿Un día más en la vida, o un día menos?Aventurero/a de la Vida, hay momentos en los que realmente sientes la necesidad de no estar más en esta lucha sin final, en los que sientes que por más que te digan lo que tienes que hacer, si no sale de tu corazón no puedes hacerlo. Avanzas en tu camino, pero las derrotas son demasiadas y cuando crees que has tocado fondo, vuelve a desvanecerse eso sobre lo que te habías posado y sigues cayendo aún más y te preguntas:-¿hasta cuando?.
El transcurso de esta jornada ha sido particular para ti, muchos sentimientos comienzan a aflorar a medida que la soledad se hace más grande, sentimientos incluso que no creías poseer. Tantos recuerdos han visitado tu mente durante el día que varias veces sentiste la necesidad de llorar pero no lo hiciste, no porque no desearas hacerlo, sino porque la angustia era tan grande que no tenías fuerzas suficientes siquiera para llorar. Caminaste sin cesar, bajo un sol que parecía más débil aún que tus piernas, el almuerzo que siguió al desayuno, fue insulso, si bien era variado, para ti nada de lo que ingerías tenia sabor. La tarde intentó traerte sorpresas para animarte a seguir, pero las rechazaste sin dudarlo y continuaste avanzando con la carga de tristezas que amenazaban con constancia tu mente debilitada por el andar.
De repente, cuando el cielo con tintes rojizos anunciaba la llegada de la noche, te detuviste a descansar. Abatido repasaste nuevamente las vivencias que ese día pasaron frente a ti como si leyeras un libro con imágenes de tu vida, el amor que nunca fue y por quien diste todo lo que eres, el alejarte de tu familia, si bien para aprender a vivir tu propia vida, extrañas el calor del hogar de cuando eras pequeño y todo parecía mucho más simple que ahora, las vivencias contigo mismo, el escuchar a tu mente recriminarte repetidas veces lo que has hecho mal, lo que dejaste de hacer, los errores cometidos...-Es..demasiado para una sola persona- Te escuchas decir a gritos, hiriendo el silencio de la loma en donde te has sentado.
Cierras tus ojos, dejas caer con pesadez tu cabeza entre tus piernas y allí permaneces sin energías para nada más un rato largo.
La noche ya está afianzada en el firmamento, y decides comer algo. Comienzas, aún sin levantarte a revolver dentro de tu morral las cosas que tienes, buscando algo que creas puede llegar a tentarte a comer, ya que estas sin apetito. Pero lo que encuentras es aún más desgarrador para tu alma que pena: encuentras algunas cartas que no habías visto hasta ese momento. Eran de ella, la niña que se volvió toda una mujer, aquella que deseaba ser tu estrella guia en la vida que creía iban a tener juntos.
-Seguramente debe de haberlas guardado aquí cuando nos despedimos en el pueblo.
Reflexionas luego de recordar cada uno de tus pasos antes de partir, no recuerdas en ninguno de ellos, que la mujer te haya dado esas cartas, sino las hubieses leído antes.
Antes de abrirlas te detienes a ver cada detalle, coloreados los sobres con tintas diversas, cintas que las envuelven con frases que ni tu recordabas que te gustaban, aromas de distintas flores que adoras impregnados en cada carta. Puedes imaginarla preparando todo aquello con esmero, sabiendo que lo hacía con el corazón astillado, ya que te estaba perdiendo en ese momento y era su última y única chance de recuperarte. Seguro ansiaría que cuando vieras aquel presente tan bello, correrías a buscarla, le dirias que sientes lo mismo que ella y que ya es hora de comenzar a caminar juntos...pero te encuentras ya muy lejos del pueblo. Mirás hacia atrás y cierras los ojos, su imágen te acompaña en este momento y cuando los abres juntas valor y comienzas a leer la primer carta en donde expresa su sufrimiento por tu partida, y en la que te dice que esperará a que termines de batallar por los caminos de la vida y ya cansado decidas volver al calor del hogar que ella te ofrecía. No sabes como es que reunes la fuerza suficiente como para seguir leyendo el resto de las notas y cartas que te dejó entre tus pertenencias. Pero decides que si has de sufrir, que sea todo de un mismo golpe y no seguir en agonía otro día y el siguiente encontrando más detalles y sentimientos en las cosas que te ha dejado escritas sin aviso y con la ilusión de quien espera. Continúas leyendo y aunque creias que ya tu corazón no podía sentir más dolor te equivocabas, sientes en cada palabra que dejas atrás como tu alma se va con ella. Levantas la vista de a ratos y ves el camino que estas siguiendo, no reconoces nada en él, te sientes completamente perdido cuando te observas a ti mismo allí sentado, leyendo lo que dejará una marca imborrable en tu corazón maltrecho. Cuando finalmente terminas de leer cada nota, cada carta, llenos de poemas que adoras, de frases que significan mucho para ti, y de sentimientos que incluso reconocias en ella pero no entendias por completo, sientes que ya no puede haber nada que te haga sentir peor, aunque a la vez no entiendes de que manera puedas llegar a levantarte de allí y seguir el camino que ya ni alcanzas a ver entre la maleza.
Guardas todo intentando imitar el esmero que ella empleo para dejar cada papel como lo encontraste y te detienes a meditar. Sabes que no puedes corresponderle, que si el amor que por ella sentías era tan fuerte aún estarías alli a su lado, pero la vida te llevó abrir tu puerta una mañana y salir al mundo sin mirar atrás. Aunque las vivencias que los recuerdos de las cartas y notas te trajeron a tu ya compleja realidad, te hicieron vulnerable y por unos instantes contemplaste el camino de vuelta, sientes que no es el que debes de seguir ahora...-Pero ¿que es lo que debo hacer?-Te increpas.
Hacía casi tres semanas que no llorabas, las mismas tres semanas que te tienen dando vueltas por el mundo, conociendo y siendo protagonista de tus propias experiencias, que te hicieron sentir distinto, que trajeron tanto alegrías como penas, esa última vez que lo hiciste, el día que partiste, creias que ibas a seguir llorando a diario aunque siguieras avanzando, llorando por lo que dejabas detrás, por la soledad que te esperaba, por las historias que justamente este día habían vuelto a tu cabeza. Pero no fue así, cuando partiste tu corazón detuvo su palpitar y creó un duro armazón, más duro aún que la armadura de cuero que llevas puesta, protegido por filos más letales que los de tu propia espada y así se quedó. Pero este día estuvo inquieto, se movió dentro del armazón, hizo romos algunos filos de protección y sin quererlo...tus ojos fueron el canal por el cual el mar que en él se hallaba se dió a conocer al mundo una vez más. Y lloraste sin consuelo. Tu llanto alarmó a algunas criaturas del bosque que estaban detrás de la loma en donde te hallabas y que hasta donde te encontrabas se acercaron la distancia suficiente como para respetar tu dolor. Lloraste abrazado a tus piernas y nadie, por más que tu llanto era cada vez más potente, se acercó a darte un abrazo como necesitabas en aquel momento. Solo estabas tu allí, con un llanto que parecía no tener fin. Las criaturas se quedaron cerca, contemplándote en silencio.
Nunca habías sido consciente de la duración de un llanto, pero crees haber estado llorando horas enteras esa noche. Y no es que la vergüenza antes hacía que no llores, sino que no tenías quizas asumidos todavía los valores que los sentimientos tienen en verdad.
Tus ojos estan hinchados y completamente enrojecidos, tu nariz hecha un aguacero de verano, tus ropas húmedas sobre todo en tus piernas, tu rostro marcado de tanto sujetarlo contra tus rodillas...suspiras y contemplas el cielo, el llanto ya terminó y sabes que no será el último. Entonces decides seguir con lo que estabas antes haciendo, buscas algo que comer. Retomas poco a poco la respiración normal, antes alterada por el momento, y dejas tu mente descansar unos instantes. Cuando logras comer algo y parece ser que ya no habrá más lágrimas por hoy, decides descansar pero antes de cerrar tus ojos doloridos, dejas un pensamiento en tu cabeza. Es un pensamiento que te habla de una lucha que solo tú puedes ganar. Una misión que tiene como principal objetivo saber quien eres y qué es lo que realmente consideras tu Sueño. Hoy has tenido uno de tus peores días, pero todo en la vida es enseñanza y sabes que las lágrimas no fueron en vano, te han ayudado en este caso a ver con mayor claridad. Agradeces sin darte cuenta a esa mujer que entregó su corazón en aquel arrojo de hacerte llegar sin que lo supieras todos esos puros sentimientos. Entiendes que le agradeces porque de otra manera te hubieses ahogado en tus recuerdos y ahora sabes que debes de seguir avanzando, para fortalecerte como ser, para obrar como tu corazón lo determine cuando vuelva a latir de vuelta. No esperas un milagro, sabes que eres capaz de hacerlo por tu cuenta...y con ese pensamiento, cierras tus ojos y al fin descansas.
sábado, 2 de mayo de 2009
Recuerdos
Landaroth Regnier, La Sombra, avanza agotado por un camino profundamente empinado. Su mirada penetrante escruta con constancia recovecos que antes solo eran parte de un bello paisaje y ahora todos y cada uno pueden tener indicios de si su amada perdida ha pasado por allí. Explorador diestro, conocedor de los caminos y sus misterios, raudo cazador y guerrero infatigable, dotado de las destrezas que lo llevaron a ser Heróe, carga por la vida con el peso de haber perdido su tesoro, de haber dejado ir (aun sabiendo que no podia evitarlo) la razón que le da la vida. Su amada Selene fue arrebatada de su lado por una horda de orcos vegativos durante una batalla en la que él quedó tendido en el frío suelo mientras ella aún peleaba y desde aquel día Regnier busca, sin pistas aún recobrar a su par.
Cuando su cuerpo le pide descanso, se sienta sobre una loma y observa el horizonte, repasa cada uno de los detalles que lo llevaron a estar allí, a ser quien es ahora sin ella, y medita. Enciende su pipa y el humo que lo aniquila tanto como lo dispersa y relaja dibuja imágenes que el intenta tomar como señales...-"Todas son señales"- Se dice en voz alta en un transe profundo, y se siente con el impulso suficiente como para continuar el viaje...(Continuara)
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